Hubo una vez un tiempo de siembra y florecimiento. El Centro Yo Puedo, la Asociación Faro 3000, la Casa Escuela Soles del Faro… Aquellas flores dieron sus frutos y las semillas se multiplicaron. Una de esas semillas fue recibida en una tierrita fértil, en la bendita Tierra Soleada; tierra de familia, de amor, de sinceridad, de escucha profunda, de ternura, de comprensión, de autenticidad y coraje. Fuimos su sustento, su luz, su calor, su agua fresca y clara, su aire —brisa y también remolino—, le transmitimos calma y también energía de movimiento.

Ella se acomodó en el humilde y cálido nido, y se entregó a su letargo. Se alimentó, procesó sus nutrientes, se fortaleció, y hoy, sin ninguna prisa ni forcejeos, sus brotes ven la luz.

Ciclos naturales, sabia naturaleza. Principios y finales, aperturas y cierres, vida y muerte, muerte que da vida… Ya es hora… es tiempo de Aiken!